por
Por lo general es costumbre, por parte de los Grandes Medios de
Difusión Masiva, emitir análisis parciales sobre protagonistas que
personifican inclinaciones contrarias a los intereses que esos mismos
medios suelen defender, por la sencilla razón de pertenecer al engranaje
de un sistema económico que tiene como norte primordial el interés
particular.
Pues bien…
Para nada debía extrañarnos el comportamiento de los Grandes Medios
de “Comunicación”, tanto nacionales como internacionales, hacia las
pasadas elecciones presidenciales desarrolladas en Venezuela, donde
claramente se podía observar y palpar la inclinación preferencial hacia
un candidato: Henrique Capriles; y rechazo a su contraparte: Hugo
Chávez.
Para los Grandes Medios el candidato Henrique Capriles era
prácticamente el “salvador” que venía a salvar a los venezolanos; y Hugo
Chávez era el presidente de las nacionalizaciones, el que atentaba
contra la libre expresión, el enfermo de cáncer que no podía durar mucho
tiempo con vida, o el que quería como un capricho proseguir en la
presidencia hasta completar los 20 años.
Los Grandes Medios sabían la relevancia de las elecciones
presidenciales a realizarse en Venezuela, por lo que no fue de
sorprender su interés por cubrir un episodio trascendental para la
región latinoamericana.
En el fondo (los Grandes Medios) estaban para hacer parte de un
espectáculo triunfalista si la parte de su preferencia lograba imponerse
sobre el candidato que no le era de su agrado. Pero sabido los
resultados (Chávez con 54,42% de preferencia y Capriles con 44,97%),
avalados por un ejercito de observadores internacionales, y con el
reconocimiento de su “pupilo”, no tuvieron más remedio que retirarse con
la cola entre las piernas y reconocer la victoria obtenida por el
candidato que no era de su preferencia: Hugo Chávez.
Puede que hasta incluso Hugo Chávez halla recibido el reconocimiento
de los mayordomos del Gran Capital, como gesto especial hecho para “la
foto”, pero en el fondo sabemos que Hugo Chávez sigue siendo un enemigo
al cual doblegar por parte del Gran Capital.
Terminada las elecciones, ¿lo Grandes Medios tuvieron el interés de
ahondar con respecto al significado de las elecciones en Venezuela y el
triunfo de Hugo Chávez? Obviamente aquello no se hizo, ya que lo que
menos se deseaba era darles ejemplos a los pueblos presos de una
“Democracia” que les niega participación y voz cuando más lo necesitan.
¿Por qué no se habrá hecho hincapié en el hecho de que hubo una
participación de 80,94% del total del electorado frente al hecho de que
no existe en Venezuela el voto obligatorio, como sí ocurre en gran parte
de América Latina? ¿Por qué no se habrá hecho comparaciones con
respecto a la participación del electorado en otros países cuando por lo
general tener una participación del 60% suele ser ya meritorio? ¿Cuánto
será el promedio de participación electoral en los EEUU, la “Democracia
más desarrollada del mundo”?
Quizá muchos no puedan ver la trascendencia de Hugo Chávez para los
pueblos de Latinoamérica ni mucho menos para la Democracia, producto del
bombardeo sistemático e ideológico que de los Medios Capitalistas se ve
desprendido. Pero Hugo Chávez tiene una relevancia que muchos ignoraban
iba a tener.
El presidente de Venezuela Hugo Chávez, quieran o no algunos, fue
quien instaló el concepto de socialismo en un momento cuando dicho
concepto estaba relegado y relacionado con el “fracaso”, producto de la
caída de la Unión Soviética (hoy Rusia) en 1991. Pero no solo dio nuevo
realce a dicho concepto sino que también dio realce a otros conceptos
que la ideología dominante (capitalista) había instalado en el
imaginario colectivo como conceptos “trasnochados” y que hasta hoy se
esfuerzan en denigrar.
Para nada hoy es una novedad encontrarnos con presidentes
latinoamericanos (Ecuador, Bolivia, Nicaragua) utilizar dentro de su
lenguaje conceptos como socialismo, imperialismo, anti-imperialismo,
burguesía, poder popular, revolución, fuerzas reaccionarias, etc. La
utilización de dichos conceptos ha permitido a muchos acercarse sin
miedo a ideologías que se tenían por “trasnochadas”. Y si, a su vez,
vemos dicha utilización a largo plazo, nos habremos de encontrar poco a
poco con pueblos concientes de su propia clase con respecto a las clases
dominantes, lo que, además, permitiría desarrollar corrientes de
pensamiento adecuados para el enfrentamiento irremediable contras las
fuerzas opuestas al desarrollo de los pueblos.
Otro de los puntos que hace que sea trascendente la figura del
presidente Hugo Chávez es que haya puesto en acción el ejercicio de la
Democracia a distancias nunca vistas en Latinoamérica y, nos
atreveríamos a decir, el mundo.
La participación popular en Venezuela no solo se circunscribe a las
elecciones presidenciales, parlamentarias o regionales que se dan cada
ciertos años, sino que va acompañada de otros mecanismos de
participación popular como lo son los referéndum.
La Democracia ejercida en Venezuela es el punto cual más le entra a
doler la cabeza a las élites dominantes capitalistas, acostumbrados a
monopolizar y vender un concepto de Democracia que hace aprisionar a los
individuos y que suele escabullirse cuando los pueblos más necesitan
expresarse, impulsando el consiguiente desinterés por la política.
Stolpkin.net
martes, 9 de octubre de 2012
lunes, 8 de octubre de 2012
¡Hasta la Victoria Siempre!
"Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura."
“Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor..”
"…y sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier
injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario."
"Si fuéramos capaces de unirnos, qué hermoso y que cercano seria el futuro"
"Podrán morir las personas, pero jamás sus ideas."
El pueblo venezolano derrota a la oligarquía y al imperialismo
En la madrugada del lunes 8 de octubre, el Consejo Nacional Electoral
(CNE) de Venezuela anunció la nueva victoria de Hugo Chávez. El
resultado electoral confirmó todas las previsiones de los últimos meses y
demuestra un progresivo aumento del apoyo popular al proceso de
transformaciones sociales venezolano. Según el primer boletín del CNE,
con el 90% de las urnas contabilizadas, Chávez obtuvo 7.440.082 (54,4%).
El pueblo venezolano escribió otra bella página de su historia al
derrotar al candidato de la oligarquía, de los grandes medios de
comunicación y del imperialismo estadunidense. Y eso sería memorable
aunque fuese por un voto. Pero la victoria fue por más de un millón de
votos. La abstención fue de solamente un 19,1%, una de las más bajas de
las últimas décadas. El principal opositor Capriles Radonski, del
Movimiento Primero Justicia (MPJ), tuvo 6.151.544 votos (45%).
El objetivo de este artículo es llamar la atención para el avance de la participación política y demostrar que hay una tendencia creciente de ampliación del apoyo popular a Chávez desde su primera elección en 1998. En 13 años, el país tuvo diversas elecciones y referendos de consulta abierta. El actual presidente disputó y ganó las contiendas de 2001, 2006 y ahora 2012.
En 1998, Chávez enterró el llamado Pacto de Punto Fijo. Pese a la resistencia de la oligarquía venezolana, que en aquel entonces todavía concentraba el poder sobre la empresa Petróleo de Venezuela S.A. (PDVSA), vinieron abajo 40 años de alternancia de los partidos Acción Democrática (AD) y Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) en el Palacio de Miraflores. Chávez ganó las elecciones con un 56,2% ( 3.674.021 de votos) contra un 43,8% ( 2.864.343 de votos ) de los demás candidatos .
Pocos meses después, el mandatario cumplió una de sus antiguas propuestas y convocó un referendo popular sobre la posibilidad de elegir una Asamblea Constituyente con funciones de elaborar una nueva Carta Magna. Ese referendo fue aprobado en abril de 1999 con el 87,7% (3.630.666 de votos). Posteriormente se convocó la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, cuando los partidarios de Chávez obtuvieron el 66% de los votos y eligieron el 90% de los parlamentares. En diciembre del mismo año, el proyecto de Constitución fue sometido a un nuevo referendo y aprobado con el 71,8%, equivalentes a 3.301.475 de votos.
A continuación, fueron convocadas para julio del año 2000 las llamadas mega-elecciones generales, ocasión en la cual Chávez fue nuevamente vencedor, ahora bajo la Constitución de 1999, con el 59,8% (3.757.773 de votos). El Polo Patriótico, bloque chavista, conquistó el 58% de los cargos de la nueva Asamblea Nacional. Los electores demostraron nuevamente su rechazo con relación a los partidos políticos tradicionales, que obtuvieron resultados bastante modestos: AD alcanzó 33 diputados (el 16,1% de los votos) mientras COPEI eligió seis (el 5,3%). Por primera vez en su historia, los dos partidos juntos alcanzaron solamente el 21,4% del total de votos.
La Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela es una de las pocas del mundo que establece la posibilidad de suspensión de mandatos del Poder Ejecutivo después de cumplida la mitad del ejercicio. Ese instrumento creó una oportunidad sin precedentes para que una parcela insatisfecha de la población, un 20% de los electores, pueda convocar referendos con el objetivo de interrumpir mandatos y convocar nuevas elecciones. Bajo amparo de esa norma, en agosto de 2004 fue realizado un referendo que ratificó a Chávez en la Presidencia con 5.800.629 de votos (59,1%) contra 3.989.008 de votos (40,6%).
En diciembre de 2005 fueron realizadas elecciones parlamentarias. Frente a la visible victoria abrumadora de las fuerzas bolivarianas, la oposición intensificó –a través de sus medios comunicacionales– una campaña en contra del Poder Electoral, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y sus reglas. El grupo opositor reivindicó la eliminación de las máquinas capta-huellas, exigió que se contaran los votos manualmente uno a uno y casi pidió que se les regalaran 500 mil votos de ventaja antes de abrir la primera urna. Consciente de su derrota y resuelta a no reconocerla, la oposición hizo otra maniobra inaudita: se fugó de los sufragios, alegando inseguridad y falta de garantías de elecciones limpias. Después, los derrotados acusaron al gobierno de concentrar el 100% de los diputados de la Asamblea Nacional, del Parlamento Latinoamericano y del Parlamento Andino.
En las elecciones presidenciales de 2006, el margen de votos pro-Chávez continuó ampliándose. El candidato bolivariano obtuvo 7.309.080 votos (62,8%) mientras la oposición sumó 4.321.072 votos (37,2%). El candidato opositor con más votos fue el entonces gobernador del estado Zulia -y hoy prófugo de la Justicia, Manuel Rosales, quien obtuvo el 36,9%. Rosales había sido miembro del partido Acción Democrática (AD), pero en 1999 fundó la agrupación “Un Nuevo Tiempo”. El día 12 de abril de 2002, cuando el golpe de Estado en Venezuela, fue al Palacio para firmar el decreto de posesión del empresario golpista Pedro Carmona, El Breve.
En 2007, 2008 y 2009 hubo otras tres elecciones que pueden enriquecer este análisis. Deben notarse las grandes diferencias entre elecciones presidenciales, sufragios regionales y referendos nacionales. Es evidente que la participación tiende a ser mucho más amplia en las primeras. Además, en las elecciones presidenciales se expresa efectivamente el apoyo o el repudio a un candidato específico, mientras que en las demás, dichas voluntades no se reflejan de forma totalmente clara y absoluta. En los comicios regionales, por ejemplo, puede ser que los ciudadanos no logren asociar un determinado candidato bolivariano con la figura de Chávez y con la Revolución. Es decir, hay estados y municipios en los cuales el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) perdió la elección sin que eso signifique que Chávez perdería si fuera candidato.
La propuesta de Reforma Constitucional de 2007 fue la primera y única derrota electoral de Chávez. De manera poco planificada, el gobierno intentó aprovechar el elevado índice de popularidad del proyecto bolivariano para quemar etapas. Propuso la modificación de 69 de los 350 artículos de la Carta Magna de 1999. La iniciativa fue derrotada: 50,7% (4.379.392 de votos) contra 49,3% (4.504.354 de votos). Una diferencia de menos de 125 mil votos en un universo de casi 17 millones de aptos a votar. La expectativa de la oposición estaba basada en esa victoria apretada contra la Reforma, no exactamente contra Chávez. Por un lado, la oposición relacionó su victoria en la Reforma con un rechazo a Chávez. Por otro lado, es posible suponer que casi 3 millones de partidarios de Chávez no asociaron la Reforma con el presidente. La abstención fue del 45% y se puede decir que en ese día los chavistas simplemente no fueron a votar.
En noviembre de 2008, ocurrieron nuevos comicios regionales, en 22 de las 23 gobernaciones y en las 327 alcaldías venezolanas. Las elecciones confirmaron de nuevo la amplia supremacía de las fuerzas bolivarianas. Aunque el voto continúe siendo optativo en el país, no obligatorio, el sufragio presentó un índice de abstención del 35%, uno de los menores de la historia de las disputas regionales del país. Había 16.699.576 inscritos en el registro electoral, número que aumentó mucho desde 2003, con la Misión Identidad. En el período del Punto Fijo muchos pobres no tenían documentos, lo que reducía la abstención y encubría la pobreza, el analfabetismo y otros indicadores económicos y sociales.
Los resultados post-2008 demuestran que el mapa nacional continuó “ teñido de rojo ” , ahora con el PSUV como principal agremiación: ganó en 17 de los 22 estados en disputa (un 77,3% del total) y en 265 de las 327 alcaldías (un 81% del total). La base de apoyo a Chávez superó los 5,7 millones de votos. Otra vez vale recordar que una cosa es votar por un candidato del partido de Chávez y otra cosa, distinta, es votar por él. La oposición (UNTC y MPJ, acompañados por lo que todavía queda de AD, COPEI, URD, MAS, Causa Я y Podemos) ha mantenido más o menos el mismo número de votos de los últimos procesos electorales (4,5 millones en 2007).
Aún sobre las elecciones de 2008, cabe resaltar que la oposición conservó el poder en las gobernaciones de Nueva Esparta (Isla Margarita) y Zulia, además de haber conquistado los importantes estados Miranda, Carabobo y Táchira (los últimos dos por un margen muy pequeño de votos), así como la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Hay otros seis puntos importantes: 1) el ex-vicepresidente de la República y gobernador Diosdado Cabello fue derrotado en el estado Miranda por Henrique Capriles Radonski; 2) el ex-ministro Aristóbulo Istúriz perdió las elecciones de la Alcaldía Mayor para Antonio Ledezma (ex-AD); 3) el ministro Jesse Chacón fue derrotado en la popular parroquia Petare para un candidato del partido Primero Justicia (ambos obtuvieron mucho menos votos que las abstenciones); 4) un 55,3% de los votos totales de la oposición provienen de los estados Zulia, Carabobo, Miranda y Caracas (las áreas de mayor producción industrial); 5) los estados Zulia y Táchira tienen alta relevancia geopolítica por tener cerca de 700 kilómetros de frontera con Colombia; y 6) Manuel Rosales, el prófugo, ganó con un 60% la alcaldía de Maracaibo, que era gobernada por el PSUV.
Pese a los tropiezos, el resultado expone una victoria de Hugo Chávez y las fuerzas nacionalistas. Uno de los primeros acontecimientos posteriores al triunfo fue el rescate de la discusión sobre la relección presidencial. El tema era crucial para la continuidad del proceso bajo liderazgo de Chávez. El articulo 230 de la Constitución de 1999 preveía que: “ El periodo presidencial es de seis años. El presidente o presidenta de la República puede ser reelegido o reelegida de inmediato y una sola vez para un nuevo periodo ” . La Asamblea Nacional aprobó y el Consejo Nacional Electoral convocó un referendo popular para la aprobación o no de una Enmienda Constitucional. En medio a las discusiones, la propuesta fue ampliada, abarcando la posibilidad de reelección también para gobernadores, alcaldes y diputados (nacionales y regionales).
El día 15 de febrero de 2009, 6.310.482 venezolanos votaron por el “ Sí ” , que obtuvo 54,8% de los votos validos. El “ No ” , que aglutinaba los partidarios de la oposición, alcanzó 5.193.839 de votos (45,1%). Mientras Chávez obtuvo 7,3 millones de votos en las elecciones presidenciales del 2006, su propuesta para poder postularse a la relección por tiempo indefinido tuvo 6,3 millones. Ese resultado puede ser interpretado de diversas formas. Una es que había gente que apoyaba Chávez pero no estaba de acuerdo con la posibilidad de relección indefinida. Otra conclusión posible es que una cantidad de partidarios de Chávez no hayan dado la debida importancia al referendo y a la propuesta de relección. Una tercera interpretación, la asumida por la oposición, argumenta que entre 2006 y 2009 Chávez ha perdido cerca de 1 millón de seguidores.
El nuevo triunfo del presidente, en 2012, amplía el horizonte de transformaciones estructurales de Venezuela. El gobierno ha fortalecido el papel del Estado en la economía, con mayor poder para planificar e implementar políticas, buscando intervenir – con creciente participación popular – en los principales medios de producción. Internamente, el petróleo ha financiado la estructuración y el fortalecimiento del mercado nacional, con un proceso soberano de industrialización (distinto a la industrialización dependiente y asociada a las transnacionales, llevada a cabo a partir de los años sesenta por Rómulo Betancourt y Nelson Rockefeller), la creación de nuevas empresas básicas e importantes obras de infraestructura.
Paulatinamente, los recursos que antes habían sido canalizados para las compañías petroleras o hacia cuentas bancarias de la élite privilegiada, fueron transformados en herramienta del Estado para combatir la pobreza y la economía rentista, improductiva e importadora. Externamente, los recursos del petróleo han sido utilizados como instrumento para la integración latinoamericana y caribeña, así como para el impulso a la construcción de un mundo multipolar. Venezuela ha asumido una nueva posición en sus relaciones internacionales: intenta diversificar su producción y sus exportaciones; diversificar los orígenes y los destinos del intercambio, no dependiendo comercialmente de un país comprador o un país proveedor.
La gran victoria de Chávez abre las puertas, por lo menos hasta 2019, para un camino largo hacia la consolidación de un país independiente, soberano e industrializado. El gran espectáculo democrático de todos los venezolanos debería ser suficiente para abrir los ojos de los desinformados. Debería ser suficiente para ridiculizar a los grandes medios de comunicación, que niegan lo que es innegable. Ganó Chávez, de nuevo. Ganó la democracia en Venezuela. Los derrotados fueron la élite liberal y privatizadora, las transnacionales del petróleo y del gas, los poderosos medios de comunicación. Junto a los perdedores, por detrás de ellos, están la CIA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
* Luciano Wexell Severo es profesor de Economía, Integración y Desarrollo en la Universidad Federal de la Integración Latino-Americana, Brasil. Doctorando en Economía Política Internacional en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Autor del libro “ Economía venezolana 1899-2008, La lucha por el petróleo y la emancipación ” .
El objetivo de este artículo es llamar la atención para el avance de la participación política y demostrar que hay una tendencia creciente de ampliación del apoyo popular a Chávez desde su primera elección en 1998. En 13 años, el país tuvo diversas elecciones y referendos de consulta abierta. El actual presidente disputó y ganó las contiendas de 2001, 2006 y ahora 2012.
En 1998, Chávez enterró el llamado Pacto de Punto Fijo. Pese a la resistencia de la oligarquía venezolana, que en aquel entonces todavía concentraba el poder sobre la empresa Petróleo de Venezuela S.A. (PDVSA), vinieron abajo 40 años de alternancia de los partidos Acción Democrática (AD) y Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) en el Palacio de Miraflores. Chávez ganó las elecciones con un 56,2% ( 3.674.021 de votos) contra un 43,8% ( 2.864.343 de votos ) de los demás candidatos .
Pocos meses después, el mandatario cumplió una de sus antiguas propuestas y convocó un referendo popular sobre la posibilidad de elegir una Asamblea Constituyente con funciones de elaborar una nueva Carta Magna. Ese referendo fue aprobado en abril de 1999 con el 87,7% (3.630.666 de votos). Posteriormente se convocó la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, cuando los partidarios de Chávez obtuvieron el 66% de los votos y eligieron el 90% de los parlamentares. En diciembre del mismo año, el proyecto de Constitución fue sometido a un nuevo referendo y aprobado con el 71,8%, equivalentes a 3.301.475 de votos.
A continuación, fueron convocadas para julio del año 2000 las llamadas mega-elecciones generales, ocasión en la cual Chávez fue nuevamente vencedor, ahora bajo la Constitución de 1999, con el 59,8% (3.757.773 de votos). El Polo Patriótico, bloque chavista, conquistó el 58% de los cargos de la nueva Asamblea Nacional. Los electores demostraron nuevamente su rechazo con relación a los partidos políticos tradicionales, que obtuvieron resultados bastante modestos: AD alcanzó 33 diputados (el 16,1% de los votos) mientras COPEI eligió seis (el 5,3%). Por primera vez en su historia, los dos partidos juntos alcanzaron solamente el 21,4% del total de votos.
La Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela es una de las pocas del mundo que establece la posibilidad de suspensión de mandatos del Poder Ejecutivo después de cumplida la mitad del ejercicio. Ese instrumento creó una oportunidad sin precedentes para que una parcela insatisfecha de la población, un 20% de los electores, pueda convocar referendos con el objetivo de interrumpir mandatos y convocar nuevas elecciones. Bajo amparo de esa norma, en agosto de 2004 fue realizado un referendo que ratificó a Chávez en la Presidencia con 5.800.629 de votos (59,1%) contra 3.989.008 de votos (40,6%).
En diciembre de 2005 fueron realizadas elecciones parlamentarias. Frente a la visible victoria abrumadora de las fuerzas bolivarianas, la oposición intensificó –a través de sus medios comunicacionales– una campaña en contra del Poder Electoral, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y sus reglas. El grupo opositor reivindicó la eliminación de las máquinas capta-huellas, exigió que se contaran los votos manualmente uno a uno y casi pidió que se les regalaran 500 mil votos de ventaja antes de abrir la primera urna. Consciente de su derrota y resuelta a no reconocerla, la oposición hizo otra maniobra inaudita: se fugó de los sufragios, alegando inseguridad y falta de garantías de elecciones limpias. Después, los derrotados acusaron al gobierno de concentrar el 100% de los diputados de la Asamblea Nacional, del Parlamento Latinoamericano y del Parlamento Andino.
En las elecciones presidenciales de 2006, el margen de votos pro-Chávez continuó ampliándose. El candidato bolivariano obtuvo 7.309.080 votos (62,8%) mientras la oposición sumó 4.321.072 votos (37,2%). El candidato opositor con más votos fue el entonces gobernador del estado Zulia -y hoy prófugo de la Justicia, Manuel Rosales, quien obtuvo el 36,9%. Rosales había sido miembro del partido Acción Democrática (AD), pero en 1999 fundó la agrupación “Un Nuevo Tiempo”. El día 12 de abril de 2002, cuando el golpe de Estado en Venezuela, fue al Palacio para firmar el decreto de posesión del empresario golpista Pedro Carmona, El Breve.
En 2007, 2008 y 2009 hubo otras tres elecciones que pueden enriquecer este análisis. Deben notarse las grandes diferencias entre elecciones presidenciales, sufragios regionales y referendos nacionales. Es evidente que la participación tiende a ser mucho más amplia en las primeras. Además, en las elecciones presidenciales se expresa efectivamente el apoyo o el repudio a un candidato específico, mientras que en las demás, dichas voluntades no se reflejan de forma totalmente clara y absoluta. En los comicios regionales, por ejemplo, puede ser que los ciudadanos no logren asociar un determinado candidato bolivariano con la figura de Chávez y con la Revolución. Es decir, hay estados y municipios en los cuales el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) perdió la elección sin que eso signifique que Chávez perdería si fuera candidato.
La propuesta de Reforma Constitucional de 2007 fue la primera y única derrota electoral de Chávez. De manera poco planificada, el gobierno intentó aprovechar el elevado índice de popularidad del proyecto bolivariano para quemar etapas. Propuso la modificación de 69 de los 350 artículos de la Carta Magna de 1999. La iniciativa fue derrotada: 50,7% (4.379.392 de votos) contra 49,3% (4.504.354 de votos). Una diferencia de menos de 125 mil votos en un universo de casi 17 millones de aptos a votar. La expectativa de la oposición estaba basada en esa victoria apretada contra la Reforma, no exactamente contra Chávez. Por un lado, la oposición relacionó su victoria en la Reforma con un rechazo a Chávez. Por otro lado, es posible suponer que casi 3 millones de partidarios de Chávez no asociaron la Reforma con el presidente. La abstención fue del 45% y se puede decir que en ese día los chavistas simplemente no fueron a votar.
En noviembre de 2008, ocurrieron nuevos comicios regionales, en 22 de las 23 gobernaciones y en las 327 alcaldías venezolanas. Las elecciones confirmaron de nuevo la amplia supremacía de las fuerzas bolivarianas. Aunque el voto continúe siendo optativo en el país, no obligatorio, el sufragio presentó un índice de abstención del 35%, uno de los menores de la historia de las disputas regionales del país. Había 16.699.576 inscritos en el registro electoral, número que aumentó mucho desde 2003, con la Misión Identidad. En el período del Punto Fijo muchos pobres no tenían documentos, lo que reducía la abstención y encubría la pobreza, el analfabetismo y otros indicadores económicos y sociales.
Los resultados post-2008 demuestran que el mapa nacional continuó “ teñido de rojo ” , ahora con el PSUV como principal agremiación: ganó en 17 de los 22 estados en disputa (un 77,3% del total) y en 265 de las 327 alcaldías (un 81% del total). La base de apoyo a Chávez superó los 5,7 millones de votos. Otra vez vale recordar que una cosa es votar por un candidato del partido de Chávez y otra cosa, distinta, es votar por él. La oposición (UNTC y MPJ, acompañados por lo que todavía queda de AD, COPEI, URD, MAS, Causa Я y Podemos) ha mantenido más o menos el mismo número de votos de los últimos procesos electorales (4,5 millones en 2007).
Aún sobre las elecciones de 2008, cabe resaltar que la oposición conservó el poder en las gobernaciones de Nueva Esparta (Isla Margarita) y Zulia, además de haber conquistado los importantes estados Miranda, Carabobo y Táchira (los últimos dos por un margen muy pequeño de votos), así como la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Hay otros seis puntos importantes: 1) el ex-vicepresidente de la República y gobernador Diosdado Cabello fue derrotado en el estado Miranda por Henrique Capriles Radonski; 2) el ex-ministro Aristóbulo Istúriz perdió las elecciones de la Alcaldía Mayor para Antonio Ledezma (ex-AD); 3) el ministro Jesse Chacón fue derrotado en la popular parroquia Petare para un candidato del partido Primero Justicia (ambos obtuvieron mucho menos votos que las abstenciones); 4) un 55,3% de los votos totales de la oposición provienen de los estados Zulia, Carabobo, Miranda y Caracas (las áreas de mayor producción industrial); 5) los estados Zulia y Táchira tienen alta relevancia geopolítica por tener cerca de 700 kilómetros de frontera con Colombia; y 6) Manuel Rosales, el prófugo, ganó con un 60% la alcaldía de Maracaibo, que era gobernada por el PSUV.
Pese a los tropiezos, el resultado expone una victoria de Hugo Chávez y las fuerzas nacionalistas. Uno de los primeros acontecimientos posteriores al triunfo fue el rescate de la discusión sobre la relección presidencial. El tema era crucial para la continuidad del proceso bajo liderazgo de Chávez. El articulo 230 de la Constitución de 1999 preveía que: “ El periodo presidencial es de seis años. El presidente o presidenta de la República puede ser reelegido o reelegida de inmediato y una sola vez para un nuevo periodo ” . La Asamblea Nacional aprobó y el Consejo Nacional Electoral convocó un referendo popular para la aprobación o no de una Enmienda Constitucional. En medio a las discusiones, la propuesta fue ampliada, abarcando la posibilidad de reelección también para gobernadores, alcaldes y diputados (nacionales y regionales).
El día 15 de febrero de 2009, 6.310.482 venezolanos votaron por el “ Sí ” , que obtuvo 54,8% de los votos validos. El “ No ” , que aglutinaba los partidarios de la oposición, alcanzó 5.193.839 de votos (45,1%). Mientras Chávez obtuvo 7,3 millones de votos en las elecciones presidenciales del 2006, su propuesta para poder postularse a la relección por tiempo indefinido tuvo 6,3 millones. Ese resultado puede ser interpretado de diversas formas. Una es que había gente que apoyaba Chávez pero no estaba de acuerdo con la posibilidad de relección indefinida. Otra conclusión posible es que una cantidad de partidarios de Chávez no hayan dado la debida importancia al referendo y a la propuesta de relección. Una tercera interpretación, la asumida por la oposición, argumenta que entre 2006 y 2009 Chávez ha perdido cerca de 1 millón de seguidores.
El nuevo triunfo del presidente, en 2012, amplía el horizonte de transformaciones estructurales de Venezuela. El gobierno ha fortalecido el papel del Estado en la economía, con mayor poder para planificar e implementar políticas, buscando intervenir – con creciente participación popular – en los principales medios de producción. Internamente, el petróleo ha financiado la estructuración y el fortalecimiento del mercado nacional, con un proceso soberano de industrialización (distinto a la industrialización dependiente y asociada a las transnacionales, llevada a cabo a partir de los años sesenta por Rómulo Betancourt y Nelson Rockefeller), la creación de nuevas empresas básicas e importantes obras de infraestructura.
Paulatinamente, los recursos que antes habían sido canalizados para las compañías petroleras o hacia cuentas bancarias de la élite privilegiada, fueron transformados en herramienta del Estado para combatir la pobreza y la economía rentista, improductiva e importadora. Externamente, los recursos del petróleo han sido utilizados como instrumento para la integración latinoamericana y caribeña, así como para el impulso a la construcción de un mundo multipolar. Venezuela ha asumido una nueva posición en sus relaciones internacionales: intenta diversificar su producción y sus exportaciones; diversificar los orígenes y los destinos del intercambio, no dependiendo comercialmente de un país comprador o un país proveedor.
La gran victoria de Chávez abre las puertas, por lo menos hasta 2019, para un camino largo hacia la consolidación de un país independiente, soberano e industrializado. El gran espectáculo democrático de todos los venezolanos debería ser suficiente para abrir los ojos de los desinformados. Debería ser suficiente para ridiculizar a los grandes medios de comunicación, que niegan lo que es innegable. Ganó Chávez, de nuevo. Ganó la democracia en Venezuela. Los derrotados fueron la élite liberal y privatizadora, las transnacionales del petróleo y del gas, los poderosos medios de comunicación. Junto a los perdedores, por detrás de ellos, están la CIA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
* Luciano Wexell Severo es profesor de Economía, Integración y Desarrollo en la Universidad Federal de la Integración Latino-Americana, Brasil. Doctorando en Economía Política Internacional en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Autor del libro “ Economía venezolana 1899-2008, La lucha por el petróleo y la emancipación ” .
domingo, 7 de octubre de 2012
Rusia sí que sufrio la toma del Parlamento, el golpe de 1993
![]() |
| La casa blanca, sede del Soviet Supremo, bombardeada el 4 de octubre de 1993 por orden del Presidente depuesto |
En diciembre de 1991 se firmaba el Tratado de Belovezh
que debía poner fin a la URSS. Sólo faltaba que el Parlamento ruso
ratificara el Tratado como exigían las leyes soviéticas. Para conseguir
sus propósitos e instaurar el capitalismo en Rusia, Boris Yeltsin decidió decretar la disolución del Parlamento, en un acto ilegal a todas luces (declarado ilegal por el Tribunal Constitucional).
El Parlamento reacciona y decide la destitución de Yeltsin (algo
totalmente legal,). El legislativo elige al ejecutivo. Se producía un
enfrentamiento entre las altas instituciones rusas, un doble poder. De
un lado, un Presidente que saltándose la Ley quería acabar con el
Parlamento; de otro lado un Parlamento que defendía la legalidad y
quería evitar que Yeltsin impusiera su dictadura neoliberal. Ante ese
dilema, el pueblo salió a la calle a defender el Parlamento.
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| Los comunistas tuvieron clara cual era su barricada |
El pueblo empezaba a ver como descendía su nivel de vida con las
reformas de Yeltsin. El PIB cayó drásticamente, la propiedad pública fue
acaparada por unas pocas manos, los servicios públicos desaparecieron. El paro, el hambre y la miseria empezaban a ser generalizadas.
La respuesta de Yeltsin fue la represión. Los diputados se
encerraron en sede parlamentaria. El pueblo, lejos de amedrentarse con
la represión se echó a la calle. La balanza la desequilibraría el
Ejército, cuando la cúpula militar toma partido por Yeltsin.
Los defensores del Parlamento construyen barricadas para protegerlo.
Durante los días 2, 3 y 4 de octubre de 1993, se producen violentos
enfrentamientos entre manifestantes y militares. Aquel 4 de Octubre, la artillería pesada abría fuego contra el Parlamento y los diputados.
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| El valiente pueblo de Moscú fue masacrado por el Ejército |
El parlamento fue bombardeado. Gran parte de los diputados perdieron su
vida en aquel bombardeo, defendiendo la soberanía nacional de Rusia. Cientos de manifestantes fueron asesinados por el Ejército. El número total de víctimas aún se desconoce, pero muy probablemente supere el millar de personas.
Hoy, hace 19 años que se producía este sangriento ataque al Parlamento
ruso (muchas veces silenciado por la cultura dominante). Son inevitables
las comparaciones de estos trágicos sucesos con los acaecidos el pasado
25 de Septiembre en Madrid, cuando el pueblo se manifestaba
pacíficamente frente al Congreso. La derecha española, presentó la
protesta como violenta, ilegítima y golpista. Veamos que opinaban los
defensores del capitalismo del bombardeo al Parlamento ruso, que para
eso están las hemerotecas:
Mientras el Gobierno criminalizaba la protesta, la prensa española narraba así la manifestación alrededor del Congreso:
"Golpe a la democracia española" La Razón 26-9-2012
"La policía protege el Congreso y carga contra los manifestantes" ABC 26-9-2012
Veamos que pensaban políticos y periodistas tras el bombardeo del Parlamento ruso:
"El Gobierno español culpa de la violencia en Moscú al disuelto Parlamento ruso" ElPaís 7-10-1993
"Los ultracomunistas derrotados" ABC 5-10-1993
jueves, 4 de octubre de 2012
El Partido Comunista (TKP) y el pueblo turco se echan a la calle contra la guerra imperialista
La Mancha Obrera
El Partido Comunista (TKP) y el Pueblo turco se han echado a la calle de una forma masiva después de que el Gobierno de Turquía aprobará enviar sus tropas a Siria.
El TKP denuncia al primer Ministro Erdogan y a su partido (AKP) como responsables del apoyo a las bandas de mercenarios que se infiltran desde la frontera Siria y como organizador de los ataques contra el pueblo sirio. Estas acciones ponen a los dos países al borde de la guerra imperialista.
La tarea principial de los comunistas en estos momentos es evitar la guerra y denunciar a los verdaderos culpables. Exigiendo al Parlamento turco que no apoye las operaciones porque forman parte de la política imperialista.
No a la Guerra Imperialista
No a los militares estadounidenses y a la OTAN
El Pueblo sirio es nuestro Hermano
martes, 2 de octubre de 2012
[Chile] Pierre Dubois: La despedida de un gigante entre los desheredados
por Níkolas Stolpkin ⋅
Tal como se esperaba, Pierre Dubois tuvo la despedida de un gigante. No importaba si no era primera plana en “El País” (para este diario es más significativo la muerte de un gusano de la disidencia cubana que otra cosa), o no se decretara “duelo nacional” por su fallecimiento (¡¡¡con el presente gobierno el cura Raúl Hasbún tiene la OPORTUNIDAD!!!). Aquel pueblo con el que convivió día a día en su amada población La Victoria o aquel pueblo que siempre admiró su valentía para enfrentar a las fuerzas represivas de la dictadura militar, lo fue a despedir. Ese Pueblo siempre supo en el fondo que aquel francés era un gigante entre ellos, pero nunca lo vieron como un gigante porque Pierre siempre se encargó de pasar entre ellos como un simple mortal, como uno más entre ellos. Tanto así que podríamos decir que “era más chileno que los porotos”, y pobre de aquel si lo hacían enfadar. Su enorme humildad se encargó de mimetizarse entre los desheredados.
Pierre Dubois supo siempre que su labor entre los desheredados, estando o no en dictadura, era una cuestión que iba más allá de una vocación, era el eterno amor por los excluidos, los olvidados, los postergados, los humillados, los perseguidos, los apaleados…
Pierre Dubois nunca dejó de luchar por ese pueblo dentro del cual se rodeó. Si en dictadura se cometían injusticias contra los suyos entonces allí estaba él entregado en vida y alma a su pueblo, organizándolo, parando ollas comunes, atendiéndolo, consolándolo, educándolo, poniendo su pecho ante la represión antes que se tocara a su pueblo… Y si en “democracia” el consumo de drogas proliferaba como una peste en su población, allí estaba el padre Pierre haciendo todo su esfuerzo por sacar a los jóvenes de la adicción a las drogas (su última gran batalla).
Menos mal que aquellos que participaron o colaboraron con aquella dictadura (hoy en el gobierno) no fueron a despedirte. Esos que alguna vez te tuvieron como el “cura rojo” o el “cura comunista” menos mal que tuvieron la decencia de no poner un pies en tu despedida.
Pero como nada es perfecto, el presidente Sebastián Piñera, para variar, tuvo que abrir su bocota para nuevamente salir con una nueva estupidez, de esas que tanto ya nos tiene acostumbrado: comparar a Pierre Dubois con la Teletón.
Hello mister President, Sebastián Piñera: Pierre Dubois se entregó por entero a defender a ese pueblo de la tiranía a la cual usted y su hermano fueron aliados y colaboradores juntos a muchos de los que hoy son ministros de Estado; y sepa que así como Pierre Dubois vivió junto a su pueblo pobre, también murió entre su pueblo pobre. Nunca tuvo la necesidad de hacer un espectáculo para que supieran su amor y entrega por los pobladores de La Victoria, o donde fuera que estuviera, su entrega era total y desinteresada.
Comparar a Pierre Dubois con una lavadora de imagen y una fábrica de manipulación como lo es el espectáculo de la Teletón, es sencillamente no tener idea de lo que es el verdadero amor al prójimo. Pierre Dubois, sepa, era de aquellos que hacían que su mano derecha no se diera cuenta de lo que hacía su izquierda. Algo que nunca habrán de aprender los que tienen como fin el interés particular.
Tal como se esperaba, Pierre Dubois tuvo la despedida de un gigante. No importaba si no era primera plana en “El País” (para este diario es más significativo la muerte de un gusano de la disidencia cubana que otra cosa), o no se decretara “duelo nacional” por su fallecimiento (¡¡¡con el presente gobierno el cura Raúl Hasbún tiene la OPORTUNIDAD!!!). Aquel pueblo con el que convivió día a día en su amada población La Victoria o aquel pueblo que siempre admiró su valentía para enfrentar a las fuerzas represivas de la dictadura militar, lo fue a despedir. Ese Pueblo siempre supo en el fondo que aquel francés era un gigante entre ellos, pero nunca lo vieron como un gigante porque Pierre siempre se encargó de pasar entre ellos como un simple mortal, como uno más entre ellos. Tanto así que podríamos decir que “era más chileno que los porotos”, y pobre de aquel si lo hacían enfadar. Su enorme humildad se encargó de mimetizarse entre los desheredados.
Pierre Dubois supo siempre que su labor entre los desheredados, estando o no en dictadura, era una cuestión que iba más allá de una vocación, era el eterno amor por los excluidos, los olvidados, los postergados, los humillados, los perseguidos, los apaleados…
Pierre Dubois nunca dejó de luchar por ese pueblo dentro del cual se rodeó. Si en dictadura se cometían injusticias contra los suyos entonces allí estaba él entregado en vida y alma a su pueblo, organizándolo, parando ollas comunes, atendiéndolo, consolándolo, educándolo, poniendo su pecho ante la represión antes que se tocara a su pueblo… Y si en “democracia” el consumo de drogas proliferaba como una peste en su población, allí estaba el padre Pierre haciendo todo su esfuerzo por sacar a los jóvenes de la adicción a las drogas (su última gran batalla).
Menos mal que aquellos que participaron o colaboraron con aquella dictadura (hoy en el gobierno) no fueron a despedirte. Esos que alguna vez te tuvieron como el “cura rojo” o el “cura comunista” menos mal que tuvieron la decencia de no poner un pies en tu despedida.
Pero como nada es perfecto, el presidente Sebastián Piñera, para variar, tuvo que abrir su bocota para nuevamente salir con una nueva estupidez, de esas que tanto ya nos tiene acostumbrado: comparar a Pierre Dubois con la Teletón.
Hello mister President, Sebastián Piñera: Pierre Dubois se entregó por entero a defender a ese pueblo de la tiranía a la cual usted y su hermano fueron aliados y colaboradores juntos a muchos de los que hoy son ministros de Estado; y sepa que así como Pierre Dubois vivió junto a su pueblo pobre, también murió entre su pueblo pobre. Nunca tuvo la necesidad de hacer un espectáculo para que supieran su amor y entrega por los pobladores de La Victoria, o donde fuera que estuviera, su entrega era total y desinteresada.
Comparar a Pierre Dubois con una lavadora de imagen y una fábrica de manipulación como lo es el espectáculo de la Teletón, es sencillamente no tener idea de lo que es el verdadero amor al prójimo. Pierre Dubois, sepa, era de aquellos que hacían que su mano derecha no se diera cuenta de lo que hacía su izquierda. Algo que nunca habrán de aprender los que tienen como fin el interés particular.
lunes, 1 de octubre de 2012
Hobsbawm y la historia del Siglo XX
“Pertenezco a la generación para quienes la revolución bolchevique representó una esperanza para el mundo” E. HOBSBAWN
Emiliano Gómez Peces.
Hoy ha muerto Eric John Ernest Hobsbawm en el Royal Free Hospital de Londres a sus 95 años, uno de los pensadores más importantes de Europa y el más célebre de los historiadores marxistas británicos. Había nacido en Alejandría, Egipto, en el año de la revolución rusa, 1917. Su padre era un mercader británico y su madre, una escritora austriaca. Eran judíos laicos de origen polaco. Ambos murieron durante la Gran Depresión de los 30 cuando Eric, quien creció entre Viena y Berlín, tenía 14 años. Fue educado, junto a su hermana pequeña, por sus tíos paternos.
De joven, Hobsbawm fue crítico de jazz de la revista The New Statesman, donde firmaba con el seudónimo de Francis Newton, el trompetista comunista que acompañaba a Billie Holliday. Tal vez por su filiación política no llegó a ser profesor hasta 1970. Hobsbawm fue miembro del Partido Comunista Británico desde 1936 hasta su disolución en 1991 y visitó varias veces el Kremlin. Parte de su defensa de la Unión Soviética tiene que ver con el argumento de que el comunismo acabó con el nazismo alemán, un fenómeno que Hobsbawm vio con los ojos de un estudiante de historia en Cambridge, una universidad donde Marx, el padre del comunismo, se leía con admiración en ese tiempo.
La corriente historiográfica de la historia social que fundó con sus compañeros de Cambridge era una respuesta a los métodos del positivismo del siglo XIX, que creía en una historia objetiva y comprobable. Parte del cambio metodológico fue que los héroes ya no eran los reyes o los jefes de estado, sino la sociedad. En una de sus primeras investigaciones, Hobsbawm se fue a trabajar con obreros en Inglaterra y en el resultado manifestaba, abiertamente, su admiración por los trabajadores.
Según Hobsbawm, los cortes de los periodos en la historia no los marcan los años, sino los procesos sociales y económicos. Por eso, en su libro “Historia del Siglo XX”, que ha sido traducido a 40 idiomas y se puede considerar como su obra más celebrada, argumenta que el siglo XX empezó cuando terminó la Primera Guerra Mundial, en 1917, y terminó con la caída del Muro de Berlín, en 1989.
Por su interés en las revoluciones y la adaptación de la sociedad al capitalismo de Occidente, Hobsbawm viajó a América Latina más de una vez. En una entrevista dijo que allí se sentía como en casa, porque se seguía utilizando el viejo lenguaje de la política que él conoció: revolución, socialismo, comunismo y marxismo.
Y es que la gran preocupación de Hobsbawm siempre fueron las supuestas injusticias del sistema capitalista. Hace poco le dijo a un colega historiador que quería ser recordado como “alguien que no solo mantiene la bandera volando, sino que demostró que al agitarla se puede lograr algo”. La suya era la bandera de la justicia social. En uno de sus últimos ensayos sentenció: “La injusticia social necesita ser denunicada y combatida [...] El mundo no se va a arreglar por sí solo”. La historia de la vida de Eric Hobsbawm es la historia del siglo XX.
La Mancha Obrera
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